viernes, 18 de noviembre de 2011

Choluis y la desmothernidad



Al reverso de este verso,
suena recio el universo…

José Luis Campos

1.

La banda del rock urbano: Trolebús.

2.

Gambetero derecho a la usanza del Concho Rodríguez, alburero contumaz y visitante asiduo de los límites ambiguos y porosos del lenguaje, altermundista por vocación y pionero del anarco(humanismo) de herencia mestiza; chilango.

3.

Una vuelta de tuerca. Dice Rodrigo de Oyarzabal, que de esto sabe un largo rato, que la diferencia entre las propuestas del Sabina y el Choluis está en el concepto. Mientras que el madrileño optó por la ruta acelerada de la transición incómoda, de la rola a Chabela y el desayuno con Calderón -o sea, la ruta de lo acabado, del término, en la que todo está dicho en tanto que se retorna a la implicación franquista-, el Unidadindependentista va a Sevilla a la búsqueda de los orígenes de sus abuelos conquistadores, del acto telúrico que concentra el olor del cilantro y la cebolla en el mercado de la Merced: oscilación de la idea que es un estar entre el concepto y la imagen: refundación del pasado vía la historia que se hace: Historia viva frente a la historia que muere: Muriño, como presagio.

4.

Era un lunes y, para acabarla de chingar, de abril. San Lunes: San Son. La tocada del día anterior había acabado en Aconcagua, sin que faltara uno solo de los esbirros del Purgatorio y con la incorporación de personal selecto y cosmopolita: Enciso, quien estrenó su Torre de Babel sin percatarse que en ella estaba; Chanty, bajista de los Espectros, banda etarra que proponía la reconstrucción fortificada del Muro de Berlín y la lapidación de Bono; Rosita, compañera de Jean -uno de los responsables de la visita de Vojtila a Polonia-, cabeza de turco neozapatista en la UAM-X e incansable paparatzzi de las hazañas etílicas de los futuros guerrilleros del cyberespacio; Nick y Pamela, materia gris del Movimiento de los sin Tierra, apenas esbozado en sus alcances por Wallerstein; Pericles, émulo de Bill Gates y fautor digital del sindicalismo internacional...

Se celebraba la excomunión lanzada en cadena nacional por Monseñor Alamilla en contra de Choluis, su Padre Nuestro y aplicable para todo aquél que escuchase las aberraciones proféticas contenidas en El País de los Borrachos. Nuestras abuelas temblaron:

Padre Quino que estás si no hay chelas
santificado sea el tequila
venga a nos tu brandy
hágase tu bacachá aquí en la tierra como en el cielo
perdona nuestras briagas, así como nosotros perdonamos tus crudas
danos hoy el ron de cada día
no nos dejes caer en la abstención
y líbranos del doble A
¡salud!



(Video 1. El país de los borrachos.)

Y es que, años atrás, Choluis estuvo preso en las cárceles secretas del Santo Oficio, junto al hereje Don Guillén de Lampart, por aquél entonces a un paso de convertirse en Rey de México y la América Citerior. Había comenzado a desplegarse, silenciosamente, el aliento sacro de la desmothernidad.

5.


(Video 2. Plegaria.)

La voz de Choluis es un registro de confusa transparencia, como la de Hermes Trimegisto, el que comunica. Cada una de sus rolas es una historia de lo posible pasado y futuro: habla mítica que desarticula el discurso del poder y lo convierte en un mensaje de la resistencia: lo popular que se desintoxica de lo massmediático viajando por sustancias táctiles, saboras y coloras, electroshock visual y auditivo de la gran ciudad, entre charcos de aceite y fierros retorcidos: hígados calientes: Delirium Trolems:


(Video 3. Balada chilanga.)

Se trata de conceptos en historias articulados melódicamente y cuyo sentido, su inmanencia política -de ética originaria-, radica en una estética del disturbio sin más reparos que el de la congruencia con lo que se ha soñado. Y no es nada más que los muertos tengan sus derechos -que los tienen-, sino que el sueño es un asunto intemporal de muchos que se comparte con la palabra, la mirada y la caricia: quien traiciona puede asimismo fabricar su acceso a mesas principescas, pero no logrará jamás la cálida invitación al festín de los innombrables. El soñador no se estremece por el miserable que golpea al albatros, sino por la grandeza disminuida de éste al posarse con torpeza sobre la tierra: lo más doloroso para un espíritu sensible es descubrirse como un plebeyo, en una trascendencia inversa: hacia la masa que olvida y simula:


(Video 4. Catecismo.)

6.

…por abajo la hoja en blanco
está colgando del barranco…

José Luis Campos

Para Unamuno, el ismo denuncia secta; para Koselleck es la clave conceptual de la modernidad futurológica: promesa siempre inacabada, inaprehensión del tiempo como una ya-todavía-no de aplazamiento perpetuo: reducción del presente a la cifra cero de la experiencia. Aceleración y ansiedad como formas visibles de la decadencia: la fama y el éxito radicados en el honor de la anfetamina y la química industrial: prognosis algorítmica.

Lo que fenece entonces es el ritual, y el mito se cristaliza en las entrañas de autistas que conspiran agazapados tras lo sagrado del silencio, que implica todas las voces, que es responsabilidad del escucha y atribución del poeta: lo oculto pervertido como mentira.

Emerge entonces el pensamiento frívolo del demagogo y el encantador de serpientes se traslada de las ferias y los circos a las universidades; la inteligencia -¿hay alguna inteligencia que no sea, necesariamente, humanista?- se emplaza como ardid seductor y el versificador se viste con los desechos sangrantes que de la poesía van dejando los poetas.

Por siete monedas.

7.

Como la cromática Regina, Choluis se vio siempre empujado por fuerzas extrañas a jugar el papel de mediador entre la hermandad y la nueva dispersión. Lo mismo en la montaña guerrerense invocando la entrañable figura del Caudillo del Sur rasgando el horizonte sobre su albo corcel -al frenético ritmo del Black Dog del Zeppelin-, que en el Cine Soledad gestionando intercambios culturales con la Llorona Virreinal y los Zombis de Sahuayo, o en la Morgue de la UNAM resolviendo lo Cósmica Gigantomaquia entre el bien y el mal, pactando un tiro a tres caídas sin límite de tiempo entre el mismísimo e incrédulo Lucifer y la versión fashion, andrógina y metonímica de la Morenita del Tepeyac: La Momia de Guanajuato, de fétido aliento.

Tales alcances y relaciones, se comprende, le propiciaron una percepción de oráculo. Cincelada bajo lo tenue luz de un desierto abrumado por el ser heracliteano de los eclipses, en su palabra el rendimiento de lo posible se ha trasladado del ámbito del pronóstico de la modernidad, al de la profecía pos-secular -como desmothernidad.

El futuro será siempre atribución de los poetas:


(Video 5. Corte.)

8.

Pese al alto grado de peligrosidad ambiental y con su PH. D. Electroacustíck al hombro, Choluis celebró su Cum Laude sevillano con un toquín en el Tianguis del Chopo. Para su Banda.

La esperanza reverde-se.
Verde-será,

En sentido contrario:


(Video 6. Troleblues.)

Fragmento del libro “Nietzsche 3v-css. Historia de desmothernidad y oasis.” del historiador Luis Arturo Torres Rojo. Aquí transcribimos con su consentimiento la parte en la que hace referencia a Choluis y Trolebús.

*Nota: hemos sustituido las letras publicadas en el libro por enlaces de Youtube a los videos de esas mismas canciones.

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